El probiótico que combate el envejecimiento celular

El Bacillus subtilis activa mecanismos celulares que rejuvenecen desde adentro, y Kyojin lo incorpora en sus fórmulas.

Dr. RubƩn Ares

La ciencia sigue avanzando en la búsqueda de una vida mÔs larga y saludable, y uno de los protagonistas de esta revolución es una bacteria con mÔs de 180 años de historia: el Bacillus subtilis. Aunque fue descubierta en 1835, hoy se transforma en una aliada clave para frenar el envejecimiento tanto en humanos como en mascotas.

Este probiótico no solo fortalece el sistema inmune, sino que también tiene un rol activo en la regeneración celular, convirtiéndose en un suplemento prometedor dentro del campo de la biotecnología.

¿Qué es el Bacillus subtilis?

Se trata de una bacteria Gram positiva, lo que significa que puede ser tanto patógena como beneficiosa. En este caso, estamos ante una de las buenas: un probiótico de alta resistencia que se adapta a entornos extremos.

Es un anaerobio facultativo, por lo que puede vivir con o sin oxígeno. AdemÔs, es catalasa positivo, lo que le permite descomponer el peróxido de hidrógeno, una sustancia que otras bacterias no toleran.

Una bacteria que sobrevive todo

El Bacillus subtilis puede formar biofilms y esporas, lo que le da una capacidad asombrosa para resistir condiciones extremas: soporta Ôcidos gÔstricos, enzimas digestivas y radiación de mÔs de 70 Gray. De hecho, puede mantenerse viable durante siglos.

Se encuentra en el suelo, en el agua, en la turba y también en el intestino de humanos y animales. Su versatilidad lo hace único.

Cómo actúa como probiótico

Cuando llega al intestino, ayuda a reforzar la primera línea de defensa del sistema inmune. Lo hace produciendo tres antibióticos naturales: bacitracina, subtilina y surfactina, capaces de combatir hongos y bacterias nocivas.

AdemĆ”s, se une a las cĆ©lulas intestinales potenciando el eje microbiota–intestino–sistema nervioso central. Por eso, se lo considera uno de los probióticos mĆ”s efectivos y completos disponibles.

La clave antiage: activar los genes del rejuvenecimiento

Lo mÔs innovador de esta bacteria es su capacidad para producir de manera natural una molécula llamada IGF-1, una proteína con estructura similar a la insulina, pero con efectos mÔs anabólicos.

El IGF-1 estimula el epigenoma (en particular las histonas) y activa los genes de Yamanaka, conocidos por su capacidad de revertir el envejecimiento celular. Es decir, favorece procesos de regeneración que devuelven a las células un estado mÔs joven y funcional.

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